Cómo aumentar la confianza en ti mismo: elige tus palabras con cuidado

Las palabras que usamos todos los días tienen un profundo impacto: el lenguaje da forma a nuestras relaciones con las personas y las cosas.

La forma en que te hablas a ti mismo es la forma en que te amas a ti mismo: tu conversación interna da forma a tu identidad.

Construir confianza en ti mismo requiere más que palabras. Sin embargo, varios estudios indican que el diálogo interno puede mejorar tu memoria, confianza, concentración y más.

La mejor persona con la que puedes hablar

Todos luchamos con la autoconfianza de vez en cuando. Nos olvidamos de cuidarnos porque no creemos que si lo valemos o no. O tal vez (erróneamente) creemos que el amor propio es egoísta. La verdad es que, para cuidar de los demás, primero debes ponerte tu máscara de oxígeno.

Hablar con uno mismo es una de las habilidades más naturales, aunque menos valoradas, que tenemos. ¿Permitirías que alguien te hablara de la manera en que te hablas a ti mismo?

La calidad de tu discurso interno es crítica: las palabras positivas generan beneficios positivos. Estimula la auto reflexión, aumenta la motivación y nos conecta con nuestras emociones.

El profesor canadiense Alain Morin demuestra que existe una alta correlación entre hablar con uno mismo con mayor frecuencia y una mayor conciencia de sí mismo y una autoevaluación.

Lo más importante es que al hablar con nosotros mismos podemos hacernos sentir mejor con nosotros mismos e infundir confianza para superar los desafíos difíciles.

El diálogo interno es la mejor respuesta que puedes obtener. Al mejorar tu diálogo interno, te conviertes en la mejor persona con la que puedes hablar.

Levanta tus palabras, levántate a ti mismo

El poder de las palabras proviene de las creencias que tenemos en ellas: creemos y encarnamos nuestras palabras.

Nuestro cerebro está ‘cableado’ para ser negativo. La mayoría de nuestro diálogo interno es negativo. Este sesgo de negatividad hace que el cerebro reaccione de forma exagerada ante las «malas palabras».

Podemos superar este sesgo al ser más conscientes de las palabras que elegimos.

escoge las palabras

Nuestras palabras afectan nuestras emociones, motivación y logros potenciales.

Según mi experiencia en la facilitación de talleres de liderazgo para el cambio, estas son las ‘palabras negativas’ más comunes (y perjudiciales).

  • «No puedo»: es la creencia de que no se puede hacer algo, incluso antes de intentarlo. No se trata solo de una baja confianza en sí mismo. A veces, las personas quedan atrapadas por una mentalidad perfeccionista. Confunden no ser un experto con no ser capaces de lograrlo. Los ‘nobles’ reflejan falta de capacidad de recuperación : debemos aprender a fallar e intentar una y otra vez.
  • «Tengo que»: este enfoque convierte las actividades regulares en una carga. Nos acercamos a las tareas cotidianas con una mentalidad incorrecta. Cuando no puedes hacer lo que amas, tienes que aprender a amar lo que haces. Aborda una relación rota con cosas simples en la vida.
  • «Debería»: esta mentalidad aborda la presión externa: las expectativas de otras personas nos hacen sentir culpables e infelices. Es el resultado de otras personas que intentan imponer su voluntad sobre la nuestra: nuestros padres , maestros, amigos, jefes, etc. Deben representar lo que otros quieren que hagamos.

confía en ti

5 pasos para mejorar tu diálogo interno

1. Conciencia

Presta atención a cómo te hablas a ti mismo y al impacto de tus palabras. Puedes pedirle a un amigo que te llame cada vez que uses palabras negativas para describir tu vida o a ti mismo.

Otro enfoque es reflexionar sobre las palabras que piensas cuando te sientes deprimido. Capturarlas en un cuaderno y revisar semanalmente. ¿Qué tendencias observas? ¿Cuál es la historia?

2. Afirmaciones positivas

Las afirmaciones son frases que repetidamente te dices a ti mismo. El sistema de activación reticular es una parte de nuestro cerebro que esas afirmaciones en parte de nuestra identidad

Aquí hay un par de afirmaciones para que practiques, destinadas a promover una visión favorable de la vida, no para convencerte de que todo es perfecto:

  • «Sé quién soy y soy suficiente».
  • «Está bien estar triste. Y está bien dejar que las partes rotas se curen «.
  • «Elijo estar presente y ser consciente en este momento».
  • «Tengo el control de la forma en que respondo al comportamiento de los demás».
  • «Estoy agradecido por la vida que tengo».

3. Reemplazar palabras

La forma más fácil de borrar ciertas palabras de tu diálogo interno es reemplazarlos con otras.

Avanza en la práctica reemplazando:

  • «No puedo» por «Lo haré».
  • «Tengo que» por «Quiero».
  • «Debería» por «Elijo» (esto abre la puerta para decir «no» a las expectativas externas).

Intenta este ejercicio con un amigo o colega. Escribe una lista de todas las cosas que ‘tienes que hacer’ – una a la vez – y deja que la persona la vuelva a enmarcar reemplazando «tiene que» por «querer».

Por ejemplo, di: «Tengo que lavar la ropa»; la otra persona responde: «Tu quieres lavar la ropa». Sigue haciendo esto con cada actividad en tu lista. ¡Escuchar la voz de otras personas al reformular tus palabras es una experiencia poderosa!

4. Pausa, reflexiona y habla

A medida que te vuelves más consciente de las palabras que usas, practica la reflexión. Pausa durante un par de segundos. Evalúa tus pensamientos. ¿Es eso hiriente o útil?

Reflexiona sobre las palabras que estabas usando. Si te lastiman, regresa y ve cómo puedes ‘borrar y reemplazar’ esas palabras.

5. Aumentar el diálogo interno positivo

Construir un hábito lleva tiempo: deseas convertir el proceso en algo natural. Lo mismo sucede con el diálogo interno. Verás mejoras desde el principio. Pero, una vez que se vuelve intuitivo, experimentarás el efecto transformador.

Como dijo Glen Bassett, «Si sigues haciendo lo que siempre has hecho, seguirás siendo la misma persona que siempre has sido».

Recuerda: las palabras son poderosas pero no esperes milagros. Los nuevos hábitos se forman cuando se aprenden y aplican nuevas estrategias. El cambio lleva tiempo y práctica. Debes desarrollar la conciencia antes de poder implementar un diálogo interno positivo en tus rutinas diarias.

Las palabras que te dices pueden ser compasivas o crueles.

Trátate amablemente.

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Nana González

Soy un adicta a la innovación y empresaria con la misión de difundir el pensamiento creativo. He trabajado como consultor de branding, marketing e innovación durante más de 20 años, asociándome con algunas de las compañías más grandes del mundo para ayudar a reinventar sus marcas, dar forma a sus líneas de innovación y sacudir la cultura de su empresa.

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