COVID-19: Cómo una pandemia cambiará nuestras vidas

El COVID-19 o coronavirus dejará un enorme impacto en cómo consumimos, cómo aprendemos, cómo trabajamos y cómo socializamos y nos comunicamos.

Todos los conciertos están cancelados. También los eventos deportivos, las principales conferencias y convenciones para todas las industrias verticales imaginables. 

Los restaurantes, bares y cines han sido cerrados. Los parques temáticos se han cerrado, y el destino de los Juegos Olímpicos de verano en Tokio está en el aire. 

Países enteros están siendo puestos en cuarentena, y la gente está acumulando suministros. 
 
Bienvenido al valiente nuevo mundo de COVID-19.

Si bien es demasiado pronto para evaluar el daño causado por esta pandemia global, hay signos de que si cambiarán permanentemente la forma en que funciona la sociedad. 

Desde su impacto en la economía global hasta nuestras vidas diaria y cotidiana, el COVID-19 dejará un enorme impacto en cómo consumimos, cómo aprendemos, cómo trabajamos y cómo nos socializamos y nos comunicamos. 

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La transmisión se convierte en el nuevo camino para el consumo de contenido

La transmisión del contenido online se ha vuelto enormemente popular en la última década. 

A medida que los cines cierran y los eventos en vivo se cancelen ante una pandemia global, la transmisión se convertirá en una forma aún más crítica y dominante de entregar contenido al consumidor. 

Desde conciertos hasta eventos deportivos, lo que una vez se consideró eventos principales para grandes audiencias en persona se verá obligado a transmitirlos a los fanáticos confinados en sus casas. 
 
Aunque los eventos en vivo eventualmente regresarán después de la crisis actual, yo opino que más fanáticos y consumidores se quedarán en la comodidad de sus propios hogares y verán los eventos que se transmiten o transmiten en vivo en lugar de pagar boletos caros, alojamiento y aún más costosos para asistir a eventos en persona. 

La transmisión de películas en casa, que ya es una opción popular, aumentará en popularidad, y compañías como Netflix y Disney cosecharán los beneficios. 

Al mismo tiempo, la industria del entretenimiento en vivo y el negocio del teatro sufrirán. 

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¿Las redes sociales son las salvadoras o destructoras sociales?

La sociedad funciona con información y conexiones, y vivimos en una era en la que ambas son accesibles de inmediato, en cualquier momento y en cualquier lugar, desde una multitud de dispositivos. 

Con plataformas como Facebook y Twitter, los usuarios pueden compartir información con solo un simple clic. 
 
Sin embargo, tan bueno como las redes sociales (e Internet en general) es para compartir información, también es terrible para filtrar la información correcta para compartir. 

Desde los inicios del brote hace meses atrás, las plataformas de las redes sociales están plagadas de información errónea. 

Desde los charlatanes que venden «curas» que no hacen nada para evitar contraer el virus, hasta publicaciones racistas y xenófobas que culpan a nacionalidades enteras y su dieta como la fuente de la pandemia, las redes sociales han luchado por entregar la información correcta y evitar que las tendencias incorrectas se conviertan en tendencias reales. 
 
En aras de evitar que las redes sociales se conviertan en un pozo negro de «hechos» erróneos y noticias falsas, las plataformas deben fortalecer sus políticas de moderación y censurar activamente el contenido que es falso, difamatorio y de fabricación directa. 

Solo a través de la información correcta puede el público comprender lo que está sucediendo y aumentar sus posibilidades de supervivencia. 

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La difusión del teletrabajo y el aprendizaje online crece a causa del COVID-19

Como estrategia para contener a las personas potencialmente infectadas y evitar que el virus se propague aún más, las empresas y las escuelas dependerán en gran medida de Internet para mantener el negocio en funcionamiento. 

Desde el aprendizaje online hasta el teletrabajo, muchos aspectos de nuestra vida diaria que solían involucrar el contacto cara a cara se trasladarán al ciberespacio. 

Este cambio hacia el trabajo basado en Internet presenta ventajas, desafíos y potencialmente un perjuicio para las comunidades educativas y empresariales. 
 
Para algunas empresas, el teletrabajo puede ser una bendición para sus resultados. 

Imagine una empresa que puede ejecutar toda su operación con personal que trabaja desde su casa. 

  • No es necesario arrendar grandes espacios de oficina. 
  • No hay necesidad de largos viajes
  • Horario flexible y trabajo en pijama (o cualquier cosa que desee usar). 
  • Con el teletrabajo, puede contratar a un grupo geográficamente diverso de empleados sin preocuparse de dónde alojarlos o reubicarlos. 

En términos de educación, el aprendizaje online también tiene algunas ventajas. 

Durante mucho tiempo, las escuelas y colegios se han resistido a la instrucción en línea, y las instituciones que sí han sido consideradas inferiores. 

Sin embargo, con el COVID-19 que se propaga rápidamente y un campus lleno de personas en contacto cercano, las escuelas no tienen más remedio que recurrir a las clases online como una solución alternativa, aunque temporal. 

Al permitir que los estudiantes aprendan desde casa, las universidades pueden permitir que más estudiantes tomen la misma clase simultáneamente, mientras que los estudiantes que se perdieron las clases por cualquier motivo pueden compensar la transmisión de video. 
 
Por otro lado, no todo se puede resolver moviéndose en línea. 

Las empresas de servicios personales, minoristas y de alimentos y bebidas sufrirán en esta crisis, debido que la interacción personal sigue siendo una parte esencial de esas industrias. 

Sin embargo, sospecho que las plataformas de entrega como Amazon y UberEats probablemente verán un auge en los negocios ya que las personas están confinadas en sus hogares. 

Mientras tanto, aunque algunas clases se pueden enseñar con éxito de forma online, es imposible instruir disciplinas específicas a través de Internet. 

Desde el trabajo de laboratorio para química hasta las artes, clases de danza, entrenamiento deportivo con coach personal y otras … estas clases deben llevarse a cabo en persona. 

El cierre de los campus también afectaría negativamente a los estudiantes, que pagaron miles de euros/dólares a las universidades por alojamiento y comida. Peor aún, para muchos académicos internacionales, el cierre de los campus podría significar que no tienen a dónde ir.

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Una especie social que aprende a comunicarse sin interacción personal.

 La comunicación es más que solo palabras. 

Si bien muchos de nosotros enviamos mensajes de texto, correos electrónicos y hablamos por teléfono a diario, una gran parte de la interacción humana se basa en la observación de indicadores no verbales, como el lenguaje corporal y la expresión facial. 

Sin ellos, no podemos detectar matices específicos como el sarcasmo, la ira o el humor. 

Esto podría convertirse en un desafío ya que muchas personas están confinadas en sus hogares con solo teléfonos y computadoras como nuestras únicas formas de conectarse entre sí. 
 
Por un lado, hay herramientas disponibles para eliminar la brecha. 

La mayoría de los teléfonos tienen cámaras ahora, y Facetime y las videoconferencias pueden mejorar la calidad de las comunicaciones remotas y aliviar los malentendidos. 

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Sin embargo, el uso del video dependerá en gran medida de su conectividad y velocidad de conexión, lo que lleva a mi punto final:

La realidad de una infraestructura de internet lamentablemente inadecuada

Cuando nos enfrentamos a una pandemia de rápida propagación, el aislamiento y la cuarentena pueden ser una respuesta para evitar su propagación. 

Para preservar las conexiones humanas, Internet es una herramienta esencial. Gracias a ello, el aprendizaje online, la transmisión y el teletrabajo son tecnologías disponibles para nosotros. 

Desafortunadamente, para que todos estos métodos se implementen de manera adecuada, debemos tener una red que pueda soportar ese ancho de banda, y para muchos españoles (y más allá), la infraestructura es muy deficiente. 
 
Si bien muchos de nosotros que vivimos en ciudades tenemos Wi-Fi e Internet de alta velocidad disponibles, las personas que viven en áreas rurales no lo tienen, lo que lleva a una posible brecha de información en tiempos de crisis. 

Además, los adultos mayores cuya supervivencia depende de la información adecuada no están capacitados para navegar online en su mayoría, dejándolos vulnerables a los vendedores ambulantes y a la información falsa. 

También es probable que las personas de menos recursos y menos educados estén menos conectados, dejándolos menos informados y más vulnerables. 

Los estudiantes con pocos recursos pueden verse incapaces de participar en cursos online (aparición de multiples formaciones gratuitas online), y algunos trabajadores pueden verse incapaces de pagar las conexiones necesarias para teletrabajar. 

Para reparar esta brecha de información, el gobierno y las empresas privadas tendrían que gastar miles de millones para extender la cobertura de la red doméstica a millones de personas a un costo asequible, pero ¿existe una voluntad política para hacerlo?

La enfermedad por el virus COVID-19 es grave

Es oficialmente una pandemia mundial, y ya ha alterado muchas facetas de nuestras vidas, que abarcan el trabajo, la escuela y el entretenimiento. 

Si bien es demasiado pronto para determinar el impacto a largo plazo de esta crisis, confío en decir que esta crisis provocará cambios drásticos en nuestros estilos de vida en el futuro. 

Algunas industrias prosperarán durante la crisis, mientras que otras sufrirán pérdidas significativas. 

Algunos trabajadores pueden beneficiarse del teletrabajo, mientras que otros pueden perder sus empleos debido a la disminución de los negocios en su sector. 

Gracias a nuestra red de información, muchos de nosotros continuaremos conectándonos a pesar de nuestro aislamiento, mientras que aquellos que carecen de acceso a Internet se quedarán atrás. 

Independientemente de la duración y la gravedad de COVID-19, tendrá un impacto duradero en nuestra sociedad. 

Nana González

Soy un adicta a la innovación y empresaria con la misión de difundir el pensamiento creativo. He trabajado como consultor de branding, marketing e innovación durante más de 20 años, asociándome con algunas de las compañías más grandes del mundo para ayudar a reinventar sus marcas, dar forma a sus líneas de innovación y sacudir la cultura de su empresa.

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Muy acertado tu comentario. Definitivamente, el COVID-19 inducirá algunos cambios, aunque la sociedad en general debe ser más previsora. Un abrazo.

    1. Muchas gracias Javi. Estoy de acuerdo contigo, debemos ser mas precavidos, mas que tener miedos. Un abrazo fuerte.

  2. Yaidelin

    Consideró que definitivamente es cierto nuestras vidas cambiaron y será y un antes y un después, pero la salud mental y económica debe ser una preocupación tan alta como la pandemia. Estamos cambiando un problema por otro y debemos anticipar cómo lo vamos a atender.

    1. Hola Yaide!!!
      Muchas gracias y este punto que resaltas es muy importante, porque como bien recalcas, podríamos estar cambiando un problema por otro, sino se canaliza de forma correcta. Si entre todos analizamos nuestros sectores, se puede lograr una estimación muy certera de lo que viene.

      Un abrazo fuerte, Nana

  3. Nuria

    Así es para mi , va ser un antes y un después. Cambio de hábitos y formas de compra, relacionarnos. Muy bueno como siempre. Un abrazo.
    Gracias por etiquetarme

    1. Hola Nuria 🙂
      Muchas gracias a ti por pasarte por aquí y leerme. Estoy de acuerdo contigo habrá un antes y un después.

      Un beso,
      Nana

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